#21
Hola cariño,
Hoy el mundo celebra un año más desde que llegaste a él, pero yo celebro algo un poquito más bonito: la enorme suerte que tuve de haberte encontrado entre tantas personas y tantas posibilidades.
Celebro tu forma de ser, de sentir y de ver el mundo. Celebro esa sensibilidad tan tuya y la manera tan genuina en la que te preocupas por las personas que amas; cómo se te iluminan los ojos cuando hablas de algo que te apasiona; tu risa, tus ocurrencias, y cada uno de esos pequeños detalles que quizá tú ni siquiera notas, pero que para mí forman parte de una de la personas más especial que he conocido.
Quisiera poder regalarte la certeza de que eres muchísimo más extraordinaria de lo que a veces alcanzas a ver. Quisiera que, aunque fuera solamente por un momento, pudieras mirarte a través de mis ojos y descubrir todo lo que yo veo cuando pienso en ti: una mujer hermosa, inteligente, sensible y profundamente valiosa; alguien capaz de hacer que la distancia se sienta un poquito más pequeña y que incluso un día completamente normal pueda volverse especial con tan solo escuchar su voz.
Desde que llegaste a mi vida comenzaste a formar parte de mis pensamientos, de mis días y de un montón de pequeñas cosas que ahora inevitablemente me recuerdan a ti. Poco a poco te convertiste en esa persona a la que quiero contarle lo que me pasa, con quien quiero compartir mis alegrías, mis ideas y hasta las cosas más insignificantes, y a quien quiero tener cerca cuando la vida deja de sentirse tan sencilla.
Amarte también ha significado aprenderte. Ir descubriendo lo que te emociona, lo que te preocupa, las cosas que te hacen reír e incluso todo lo que te hace llorar. Y todavía me queda muchísimo por conocer de ti. Creo que esa es una de las partes más bonitas de amarte: saber que, incluso después de todo lo que hemos compartido, todavía existen tantas cosas de ti que quiero conocer, escuchar y entender.
Hoy solamente quiero que te sientas amada. Quiero que todas las personas que tenemos la fortuna de conocerte logremos recordarte el lugar tan importante que ocupas en nuestras vidas.
No puedo prometerte que todos los días serán perfectos ni que la vida nunca volverá a ponerse difícil. Pero sí puedo decirte que, mientras me permitas seguir acompañándote, quiero estar presente: celebrando cada uno de tus logros, escuchando todas tus historias, sosteniendo tu mano aunque sea desde la distancia y recordándote quién eres cuando alguna vez llegues a olvidarlo.
Gracias por existir.
Gracias por haber coincidido conmigo entre tantos lugares, tantos momentos y tantas posibilidades.
Y gracias por permitirme conocerte, acompañarte y amarte.
Feliz cumpleaños, Adriana.
De verdad espero que la vida te regale, multiplicado, todo el amor, toda la felicidad y todas las cosas bonitas que tú has traído a la mía.
Te amo muchísimo.